El problema
El equipo tenía los datos de los prospectos, pero no una forma rápida de ver por qué no se convertían en clientes ni por qué desistían en el camino.
Para responderlo había que descargar la base del CRM, limpiarla, ajustar las tablas dinámicas de Excel y solo entonces consultar la información: unos 30 minutos cada vez.
Sin esa respuesta a la mano, la pauta se diseñaba sin saber qué objeciones había que resolver.